Cada vez, más alimentos son catalogados como “malos o prohibidos” o se recomienda evitar su consumo porque “te suben de peso”. Lo preocupante es que, sin darnos cuenta nos vamos adentrando en un espiral donde cada vez es más difícil saber qué comer, promueven comportamientos de rechazo hacia la comida y dañan nuestra percepción corporal.
Antes de seguir hablando del tema, te voy contar un poco de mi. Tuve la fortuna de ser cuidada algunos años por mis abuelas maternas y una de sus principales preocupaciones fue que tuviera una alimentación adecuada que promoviera y favoreciera mi crecimiento y me permitiera tener un buen desempeño en mis actividades escolares. Pero nunca se habló de dietas, alimentos bajos en calorías, ni se manifestó preocupación por el peso. Por lo que, mi infancia y adolescencia las viví sin pensar en si tenía un peso adecuado o si tenía que seguir “un tipo de dieta”.
Tal vez como yo, creciste en un hogar donde el peso y la comida no eran temas de los que se hablaba de forma negativa; sin embargo, como mujeres, estamos inmersas en la cultura de la dieta e imagen corporal, la cual indiscriminadamente nos señala lo “mal” que se ven nuestros cuerpos, el “deber de cumplir y apegarnos” a los estándares establecidos y normaliza el rechazo hacia nuestro cuerpo.
Te confieso que, decidí escribir este blog porque es un tema recurrente en mis mis pacientes y porque yo también lo viví. Conformé avanzaba en mis estudios de nutricón, a la par, crecía mi deseo de tener una mejor alimentación y transformar mi cuerpo. Como consecuencia modifiqué mi alimentación creyendo que era la causa del malestar con mi cuerpo, juzgaba y rechzaba la forma en que me había alimentado toda mi vida; cambiando alimentos por las versiones bajas en calorías o light, revisaba obsesivamente las etiquetas nutrimentales, contaba calorías y la mayor parte del tiempo sentía culpa después de comer pues consideraba que “me había portado mal”. Sumado a lo anterior, monitoreaba recurrentemente mi peso porque quería conseguir el peso que según yo era el “ideal” para mi.
Dejar atrás esa forma de vida fue un gran reto que me tomó años, principalmente porque la clave fue aceptar y amar mi cuerpo tal como era; y entender que mi valor como como mujer y profesional no se defenía por mi peso corporal. Pues no solo buscaba ese peso y cuerpo ideal, sino que también deseaba proyectar, a través de mi peso, una imagen de nutrióloga confiable y respetable, como si mi valor y conocimientos dependieran de un número en la báscula.
Si te identificaste con alguna situación anterior, quiero decirte que puedes liberarte de ese estilo de vida, no tienes que seguir reglas que no son tuyas. Vivir en tu cuerpo debe sentirse como una experiencia cómoda, placentera y libre de señalamientos. No sigas intentando modificar o transformar tu cuerpo, no lo compares con el de nadie más; tu cuerpo es único. Empieza a valorar el que tienes y cambia tu mirada hacia una más compasiva.
Espero que mi experiencia te ayude a ver a tu cuerpo desde una perspectiva diferente porque mereces vivir sin ataduras, comer sin culpa, amar el cuerpo que habitas y no sentirte definida por un número en la báscula.
¡Bienvenido! Si buscas mejorar tu alimentación, pero no quieres seguir una dieta estas en el lugar correcto. Soy una nutrióloga en la CDMX y Te enseñaré a cambiar tu forma de ver la comida y mejorar tu estilo de vida a través de la alimentación consciente.
nut.montse.bravo@gmail.com
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